Sagrado Corazón de Jesús
Consagración del Uruguay · Beato Jacinto Vera
El 3 de junio de 1875, el Beato Jacinto Vera consagró solemnemente el Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús.
Corazón de Jesús
Tú eres nuestro consuelo y nuestra esperanza.
Humildemente postrados en tu presencia, te pedimos perdón de nuestros pecados.
Proclamamos que queremos vivir y morir en tu servicio y corresponder dignamente a tus soberanos designios de misericordia en favor de la Iglesia y de la sociedad.
Te consagramos nuestras personas y nuestras familias, nuestros intereses y nuestros bienes, el presente y el porvenir.
Te rogamos, Señor, acojas benignamente nuestras plegarias por tu Santa Iglesia, por la conversión y salvación de los hombres, por la paz y prosperidad de nuestra patria y de todos los pueblos.
Amén.
¡Corazón Santísimo, sálvanos!
¡Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros!
Oración para todos los días
Santísima Virgen de los Treinta y Tres, ante cuya imagen inclinaron su bandera y doblaron reverentemente su rodilla los fundadores de nuestra Patria.
Protege siempre a este pueblo nacido a tu sombra bienhechora.
Concede, oh Virgen de los Treinta y Tres, que en nuestros hogares florezcan la religión y todas las virtudes cristianas.
Haz que veamos el reinado de Cristo, que es el de la verdad y la justicia.
Alcánzanos estas gracias y la de la eterna salvación, de tu Hijo Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Oración al Beato Jacinto Vera
Dios, Padre nuestro, que ungiste con el Espíritu Santo a tu Siervo Jacinto, eligiéndolo como primer Obispo del Uruguay, para que, como instrumento de Cristo, Buen Pastor, llevara a todos los rincones de nuestra Patria el Evangelio de Tu Amor y los Sacramentos de la Salvación:
Guía a nuestros obispos y sacerdotes. Envía abundantes y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Une a nuestras familias en la verdad y en el amor. Otorga a tus fieles santidad de vida y fortaleza para ser testigos del Evangelio de Cristo.
Haz que vivamos según tus mandamientos, caminando bajo la luz de la fe, con la esperanza puesta en Ti, amándote con todo el corazón y amando al prójimo por amor a Ti.
Glorifica tu Nombre en tu Siervo Jacinto y concédele ser reconocido entre tus santos, para alabanza de tu gloria y edificación de tu Iglesia.
Dame, Señor, por su intercesión, la gracia que humilde y devotamente te pido (breve silencio para que cada uno pida la gracia deseada) y ayúdame a conformar mi vida con tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.