SOBRE LAS ELECCIONES DE BRASIL 2026

El sistema de partidos políticos hace que el suelo patrio se ensucie de luchas sin sentido, provocadas por intereses internacionales que carecen justamente de un sentimiento nacional, y la incapacidad de la población de poder movilizarse de manera superadora al sistema. Mientras la derecha, a cambio de promesas sobre mejoras económicas y de seguridad, que muchas veces quedan en la nada, se encarga de destruir a nivel social, económico y político a las naciones, aparece la respuesta de la izquierda. La izquierda supuestamente se muestra como una alternativa a la derecha, a Israel y Estados Unidos, como una alternativa a los males económicos y sociales engendrados por la acción de los gobiernos de derecha, pero, cuando miramos a los hechos, la izquierda solamente sirve como continuadora de ese proceso de destrucción que la derecha venía realizando desde antes. Y así iberoamércia viene cayendo siempre en ese ciclo de gobiernos de derecha e izquierda, que, en verdad, no han realizado cambios significativos. Se hace presente aquella afirmación que el autor oriental Adolfo Agorio plasmaba en su libro de 1934 “Roma y el espíritu de occidente”:

“Por más enemigo que un régimen sea de otro, económicamente será siempre su continuador.” (Adolfo Agorio. 1934. Roma y el espíritu de occidente. pág-54)

En cuanto a lo que nos conviene a nosotros como uruguayos, ciertamente una victoria de Flavio Bolsonaro nos deja en una situación complicada a nivel regional. Actualmente la República Oriental del Uruguay es un país gobernado por la izquierda, encabezada esta por el MPP a través del Frente Amplio, partido que por su propia naturaleza fue devorado desde adentro. Al estar Uruguay rodeado por dos grandes como Argentina y Brasil bajo gobiernos como el de Milei y uno futuro de Flavio Bolsonaro, complicaría la situación en materia de relaciones. No hace falta hablar sobre el fanatismo y ceguera talmúdica de Javier Milei, ni tampoco hace falta hablar del mal espíritu de líderes evangélicos como es el perfil de Flavio Bolsonaro. No es un secreto que el actual gobierno del presidente Yamandú Orsi carece de una capacidad de conducción, sería tragicómico cuanto menos ver cómo se las arreglaría el Frente Amplio para mantener relaciones con la Argentina y el Brasil estando gente como Flavio y Milei en el poder…

LOS PERSONAJES.

Lula da silva no merece presentación, y tampoco hace falta. Sin embargo, haciendo hincapié en algo que no debemos de olvidar, ha sido el uso del elemento católico. “Mientras sea presidente de la República, nadie va a burlarse de nuestra señora de Aparecida”, sostuvo Lula en la ciudad amazónica de Belém hace días. Nuestra Señora de Apreciada es patrona y reina del Brasil, cuenta la bella historia que tres pescadores hallaron una pequeña imagen de terracota de la Inmaculada Concepción en el río Paraíba del Sur el 12 de octubre de 1717, y tras esto, lograron tener una abundante pesca ese día glorioso. La importancia de la afirmación de Lula radica en el hecho que fue una respuesta a la supuesta intención, supuesta por el momento, del hijo de Bolsonaro de quitar de su lugar a la patrona y reina del Brasil. El catolicismo y el Brasil son inseparables, la obra civilizadora y evangelizadora realizada por Portugal en esa tierra hizo que, inclusive, si alguien en la actualidad osara en atacar a la religión católica, terminaría por recibir el fuerte rechazo de no precisamente pocos miembros de la nación brasileña. Ese intento desesperado del izquierdista da Silva no fue suficiente, fue hasta tardío se podría afirmar, y es patético y despreciable cuanto menos el uso político de elementos católicos en situaciones como esta, más aun teniendo en cuenta el perfil del marxista Lula. En cuanto a esa pretensión del evangélico Flávio, todo pareció quedarse en un simple rumor, inclusive este último acusó al Partido de los Trabajadores de Lula de usar la polémica como arma arrojadiza en esta lucha electoral. Sin embargo, no nos engañemos, y observando el comportamiento que ha tenido el evangelismo en el continente entero, este rumor puede ser perfectamente real. Los católicos no supimos detener en su debido momento el avance del evangelismo en el continente, aunque no por ello debemos dejar de denunciar a este como un brazo de la internacional dorada a decir de Feder, sin patria y sin moral.

Sobre Flávio Bolsonaro qué se puede decir a estas alturas. Flávio Nantes Bolsonaro, abogado, emprendedor y político brasileño, hijo de Jair Messias Bolsonaro, militar retirado y político brasileño, que se desempeñó como el 38.º presidente de la República Federativa de Brasil desde el 1 de enero de 2019 hasta el 1 de enero de 2023. Actualmente este último se encuentra cumpliendo una condena de 27 años por haber intentado realizar un golpe de estado. Flávio posee un perfil que no nos es extraño a estas alturas. Conservador y evangélico, dos cosas que ya dicen más que miles de palabras. El combo de la sodomía israelí. A Brasil, al igual que le ocurrió a Argentina, no le espera ser salvada de sus graves problemas, sino a conformar el bloque de países abiertamente y descaradamente serviles al imperialismo fariseo, que ha logrado su triunfo gracias al financiamiento oscuro además de turbio, y no precisamente a una revolución, por más que la derecha quiera jugar a la revolución.

Quizás el turbulento caso de la corrupta Derecha Diario nos revele más información ejemplar con el tiempo. Pero el panorama de la región no es para nada bonito, como es de costumbre.

EL BRASIL

Para el Brasil, la solución no se encuentra en el sistema democrático liberal, no se encuentra en el acto de votar, de poner un mísero papelito en una urna. Solamente un destino merece las urnas, y es el de ser quemadas al rojo vivo. Su salvación no se encuentra en las derechas o izquierdas. La salvación de Brasil vendrá cuando aquel espíritu que hizo a los hombres del integralismo, aquellos heroicos jóvenes que con el brazo en alto gritaban Anauê en camaradería, vuelva a influir en los pocos brasileños que aún son dignos herederos de la cultura católica y occidental a la que pertenecen

Plínio Salgado, líder del integralismo de Brasil, no se equivocaba al decir “En el fondo de todas las inquietudes de las nacionalidades y las masas populares, lo que resulta indudable es que se percibe un desequilibrio, en los intentos supremos por recomponer ritmos y armonías… El mundo se está muriendo por la ausencia de espíritu.” Y es que el mundo está viviendo una lucha mucho más profunda que los conflictos geopolíticos que ya todos conocemos. Y esa lucha es espiritual, es entre Cristo contra quienes lo condenaron democráticamente hace dos milenios.

Brasil resurgirá cuando exista un profundo y auténtico nacionalismo que vele por su futuro.

“Mi Nacionalismo está lleno de Dios y sediento de justicia: mi Nacionalismo no es reaccionario, sino revolucionario; Mi Nacionalismo no es una actitud literaria: es un drama, es una tragedia, es la interpretación de las inquietudes de un Pueblo y de las aspiraciones supremas de una Nacionalidad.” (Plínio Salgado)

-Juan Hernandorena. 05/10/2026