(De un querido compañero del interior)

LA INDUSTRIA URUGUAYA, SU HISTORIA Y ACTUALIDAD.

Tras la independencia de nuestro país, con el inicio de la revolución industrial, Uruguay inicio el proceso de innovación e industrialización del país, a finales del siglo XIX con la inversión de empresas inglesas en la construcción de vías férreas y la importación de ferrocarriles para su puesta en funcionamiento, tal obra innovo el transporte de mercancías entre el interior del país y Montevideo, también el transporte de pasajeros entre las capitales departamentales.

Después con la consolidación del ferrocarril en nuestro país, se dio inicio a la construcción de los primeros frigoríficos y plantas procesadoras de carne, tales como el legendario Swiff de la cuidad, Fray Bentos, mejorando significativamente el desarrollo y proceso de la economía agroganadera. Luego muy pronto se inició la construcción e inversiones de textiles y curtiembres que le dieron la capacidad de procesamiento de materias primas tales como el cuero, la lana, convirtiendo a nuestro país en productor de telas, cuero curtido, materiales para la producción y confección de ropa. Eso también conllevo a un auge enorme de la ganadería ovina convirtiendo a Uruguay en un referente mundial en ese rubro con 45 millones de lanares. Con razas ovina como el Merino, Merino Australiano, Merino rambulles y el Merilin, razas productoras de lanas finas y de alta calidad. Luego también la inversión y la innovación de la industria láctea con los tambos muy presentes en los departamentos de San José y Florida, con el destino de la ganadería Bovina, no solo para la industria Frigorífica sino para la industria láctea con razas bovinas como el holandés y el Jersey excepcionales en la producción de leche.

Todo ese desarrollo industrial propiciados por empresas nacionales públicas, privadas y empresas extranjeras, llevaron a nuestro país a sus mejores épocas y a su conocida e icónica frase: La Suiza de América.

Hoy en día tras unas cuantas décadas de esa era, tras el paso de prácticas disolventes de gobiernos traidores y partidos corruptos, esa era se ha opacado en su mayoría hasta este siglo XXI que su adelanto y modernidades no han sido beneficiosos para ciertos aspectos.

La industria textil gracias a la guerra tributaria que emplea el estado moderno uruguayo que persigue tanto la “igualdad” y el “globalismo”, ha entrado en quiebra haciendo que la ganadería ovina dependa solamente a la industria frigorífica y la exportación con lo cual ha pasado por un significativo deterioro con algunos periodos en que los productores no podían vender la lana, habiendo solamente 4,8 millones de lanares hoy en día.

La industria láctea también ha sufrido duros golpes como la irresponsable exportación láctea a Venezuela que nunca se pagó, gracias a él corrupto gobierno del Frente amplio durante el gobierno de José Mujica que tanto lo vanaglorian como un héroe y no fue más que un traidor a la patria y destructor de la economía, que por favoritismo a un país afín ideológicamente, obró en detrimento de la industria nacional y nuestros productores, que esto llevo a la quiebra a 50 tamberos del Departamento de San José.

La industria frigorífica ha sufrido numerosos intentos extranjeros por su apoderamiento e incluso algunos cierres de empresas que han deteriorado al sector.

La industria del cuero ha sido destruida totalmente haciendo que el cuero ya hace una década que no se comercia.

El ferrocarril se destruyó hace 25 años con el cierre de AFE, terminando con el transporte ferroviario.

Y ahora tenemos la famosa industria forestal que no es más que una práctica de extranjerización y neocolonialismo a escala masiva, poniendo una industria entera, cientos de miles de hectáreas y el nuevo ferrocarril en manos de las invasoras multinacionales extranjeras.

Al final el vanagloriado modernismo no es más que una era en que se obra en detrimento de nuestras naciones, su orden social, sus sociedades, la industria y economía nacional.

Si un día hay un Resurgir Nacional, la industria nacional, nuestro orden social, nuestra nación, nuestro pueblo, nuestros emprendedores y productores deben ponerse por encima de todo. Hasta entonces no habrá prosperidad y orden en nuestro país.