Lecturas de la Santa Misa del jueves 15 de octubre de 2026
Jueves de la XXVIII semana del tiempo ordinario
Memoria obligatoria: Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
El que teme a Dios, hará buenas obras; y quien observa exactamente la justicia, poseerá la (sabiduría); porque ella le saldrá al encuentro cual madre respetable, y cual virgen desposada le recibirá. Le alimentará con pan de vida y de inteligencia; le dará a beber el agua saludable de la sabiduría, y fijará en él su morada, y él será constante.
Será su sostén, y no se verá confundido, sino que será ensalzado entre sus hermanos. En medio de la Iglesia le abrirá la boca, llenándole del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y revistiéndole de un manto de gloria. Le colmará de consuelo y de alegría, y le dará en herencia un eterno renombre.
Quiero cantar eternamente las misericordias de Yahvé; que mi boca anuncie tu fidelidad de generación en generación. Porque Tú dijiste: “La misericordia está afianzada para siempre”, y en el cielo afirmaste tu fidelidad.
Los cielos pregonan tus maravillas, oh Yahvé, y tu fidelidad la asamblea de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará a Yahvé, y quién entre los hijos de Dios será semejante a Él?
Dios es glorificado en la asamblea de los santos; grande y formidable sobre cuantos le rodean. ¡Yahvé, Dios de los ejércitos! ¿Quién como Tú? Poderoso eres, oh Yah, y tu fidelidad te circunda.
¡Dichoso el pueblo que conoce el alegre llamado! Caminará, oh Yahvé, a la luz de tu rostro. Continuamente se regocijará por tu Nombre, y saltará de exultación por tu justicia.
Porque Tú eres la gloria de su fortaleza, y por favor tuyo será exaltado nuestro poder. Pues de Yahvé es nuestro socorro, del Santo de Israel, que es nuestro Rey.
Por aquel tiempo Jesús dio una respuesta, diciendo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las revelas a los pequeños. Así es, oh Padre, porque esto es lo que te agrada a Ti. A Mí me ha sido transmitido todo por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelar (lo). Venid a Mí todos los agobiados y los cargados, y Yo os haré descansar. Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón; y encontraréis reposo para vuestras vidas. Porque mi yugo es excelente; y mi carga es liviana”.
Texto bíblico: La Sagrada Biblia, traducción de Mons. Juan Straubinger.